A principios de este siglo, cuando la empresa Gillette introdujo el primer rastrillo de seguridad, reconoció de inmediato que sus productos eran vulnerables a la competencia, cualquiera podía obtener una pieza de acero a un precio razonable.
La manera de mantenerse adelante era dar forma a esa pieza de acero en una hoja más afilada y fuerte, al costo más bajo posible, y en ser la primera en sacar un producto superior al mercado. Gillette, desde entonces, ha optado por esta estrategia.
Gillette cuenta con el 64% del mercado de rasurado en los Estados Unidos y también es líder del mercado en el resto del mundo. Tiene el 70% de participación en el mercado de Europa y 80% en América Latina. Este es un mercado asfixiante, donde una diferencia en el precio de unos cuantos centavos, puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso.
Los SI han permitido que Gillette se mantenga en la delantera como un productor de alta calidad y bajo costo y como innovador de productos para rasurarse. Con tecnología avanzada, Gillette puede reducir fracciones de centavo en el costo de producción de un cartucho de hojas de rasurar y aún fabricar un producto de alta calidad. En donde se fabrican miles de millones de hojas de rasurar al año, ahorrar unas décimas de centavo en el costo de cada hoja permite recuperar muchos millones de dólares.
Prácticamente todo está automatizado en la fabricación de Gillette. Los trabajadores dedican bastante tiempo vigilando el equipo, revisando los informes impresos o buscando cuellos de botella en el proceso de producción. Con dispositivos de control del proceso computarizado, Gillette puede controlar la temperatura, la presión y otros parámetros de las máquinas, de manera más precisa y a tiempo, y optimizar el producto. El resultado: las partes para los cartuchos y los rastrillos pueden ser realizadas mucho más rápido y con mayor calidad que hace 5 o 10 años. Un “ciclo” en el proceso productivo que tardaba 10 segundos, ahora se realiza en 7.
Gillette emplea los SI para asegurar el cumplimiento de las normas de control de calidad. Por ejemplo, una cámara microscópica de alta resolución con una mini computadora examina cada hoja gemela montada en el rastrillo “Sensor” de Gillette. La mini computadora compara las imágenes captadas por la cámara con la imagen de las hojas correctamente montadas almacenada en su memoria, y rechaza las hojas que no estén absolutamente paralelas. Como un cambio infinitesimal en el ángulo puede dar una rasurada poco satisfactoria, el sistema rechaza las hojas que divergen un par de micrones.
Como vemos, el panorama competitivo de las empresas como Gillette hizo necesario que se añadiera en su estrategia de negocio los sistemas de la información para mejorar la calidad de sus servicios, costes y control de la calidad.
En la actualidad muchas de las pequeñas y medianas empresas no tienen integrado los SI en su estrategia de negocio y por lo tanto aumentan sus errores y calidad de sus productos.
Puede que a corto plazo no sea necesario, pero a en el futuro, cuando se impongan entornos mucho más competitivos, los SI serán uno de los factores de éxito. José Escribano